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Semana Santa: El Corazón de Nuestras Tradiciones

Por: Juan Pablo Pinzón Patrón

jueves, 13 de marzo de 2008

No es de sorprender que en México, un país predominantemente católico, las celebraciones de Semana Santa constituyan las tradiciones más importantes y masivas del año. Esencialmente basadas en aspectos religiosos, las tradiciones de Semana Santa poseen gran arraigo en la mayoría de las poblaciones, ciudades y estados del país.

Las celebraciones de esta semana, que constituye el período de mayor actividad dentro de la Iglesia, comienzan con el Domingo de Ramos y terminan con el Domingo de Resurrección. A lo largo de los diferentes días que conforman esta semana, se realiza un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Sin embargo, lo más colorido y enriquecedor de este periodo es que, aunque existen ciertos elementos comunes, cada ciudad y población del país posee formas únicas y particulares de celebrar la Semana Santa. En cualquier caso, siempre resulta una experiencia conmovedora y valiosa, llena de color, tradición, misticismo y folklore; una celebración que unifica a todo un país y lo congrega alrededor de sus tradiciones.

Las fechas de la Semana Santa varían cada año y dependen del calendario lunar, pero siempre dan inicio entre la última semana de marzo y la última semana de abril.

Las celebraciones de la Semana Mayor comienzan con las procesiones que recuerdan la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, cuando fue aclamado por una multitud que llevaba palmas en las manos. Conocido como "Domingo de Ramos", ese día los pobladores de muchas ciudades y comunidades del país, se congregan en un lugar público llevando palmas y otros ramos para caminar rumbo a la iglesia local mientras entonan cantos en honor de Cristo.

El lunes, martes y miércoles siguientes son días de poca actividad en la mayor parte de las ciudades del país, aunque en ciertos lugares se realizan procesiones especiales dependiendo de las costumbres locales.

El Jueves Santo tiene lugar una fiesta solemne y masiva de enorme importancia. Durante la noche se conmemoran diversos episodios bíblicos, incluida la Última Cena (la institución de la Eucaristía) y el lavatorio de los pies, cuando Jesucristo, el maestro, lava los pies de sus doce apóstoles, los discípulos, como ejemplo definitivo de servicio a los demás. Durante dicha ceremonia un grupo de doce personas, generalmente varones pero que pueden ser también señoras o niños de acuerdo a las tradiciones del lugar, representa a los apóstoles de Jesús, mientras el sacerdote o ministro que preside representa a Jesús, quien lava los pies a sus discípulos.

Al finalizar la ceremonia del Jueves Santo, que suele ser a altas horas de la noche, se procede a colocar un altar especial ricamente adornado con flores llamado "Monumento", en el que se coloca el Santísimo Sacramento (la hostia consagrada) para su adoración, en conmemoración de la noche que Jesús pasó en oración antes de ser aprehendido. Dependiendo del lugar, es común que toda la población se turne para pasar la noche entera en oración, acompañando a Jesucristo en la víspera de su pasión.

En algunos lugares del país, la gente suele visitar siete templos o iglesias para hacer oración por un momento en cada una de ellas, en recuerdo del juicio de Jesús antes de su pasión. A lo anterior se le conoce como "La visita de las 7 casas". En otros lugares, como en Michoacán y Taxco, se realizan procesiones posteriores en las que la gente se disfraza con trajes de encapuchados y recorre las calles acompañando una imagen o escultura alusiva a dichos acontecimientos, en señal de arrepentimiento y penitencia.

El Viernes Santo tiene lugar uno de los momentos más significativos de la Semana Santa. Ese día, la mayoría de la gente realiza algún tipo de ayuno y se abstiene de comer carne en señal de luto por la muerte de Jesús. Durante el día se realiza el Via Crucis, un recorrido por la ciudad que rememora los distintos eventos que vivió Jesús desde su enjuiciamiento hasta su muerte y colocación en el sepulcro. Es muy común que en las distintas poblaciones y ciudades del país se designe a un grupo de personas para representar estos El Viernes Santo tiene lugar uno de los momentos más significativos de la Semana Santa. Ese día, la mayoría de la gente realiza algún tipo de ayuno y se abstiene de comer carne en señal de luto por la muerte de Jesús. Durante el día se realiza el Via Crucis, un recorrido por la ciudad que rememora los distintos eventos que vivió Jesús desde su enjuiciamiento hasta su muerte y colocación en el sepulcro. Es muy común que en las distintas poblaciones y ciudades del país se designe a un grupo de personas para representar estos hechos, mientras se hace el recorrido por las calles y se entonan cantos y oraciones.

Destaca especialmente el Via Crucis de Iztapalapa, una zona en el norte de la Ciudad de México en la que sus pobladores realizan una magna y espectacular representación. En ella, los pobladores se visten con prendas similares a las usadas hace dos mil años, y hacen un largo recorrido mientras una persona vestida de Jesucristo carga una cruz rumbo al lugar donde se simula su crucifixión. Para esta celebración, los personajes son elegidos entre la población local mediante rigurosos criterios. De hecho, ser designado con alguno de los personajes principales (como Jesús y María) constituye un gran honor entre la comunidad.

El Viernes Santo las ceremonias religiosas incluyen la veneración de la cruz y la comunión, pero no se celebra misa durante este día como señal de respeto y duelo por la muerte de Jesús. Asimismo, ese día las imágenes de las iglesias se cubren con telas moradas y se retiran los adornos, incluyendo las velas y las vestiduras del altar.

Por la noche, después del Via Crucis, algunas poblaciones acostumbran realizar una procesión conocida como el Via Matris, que conmemora el camino de regreso de María, la madre de Jesús, desde el lugar donde fue crucificado Cristo hasta su casa. En otros lugares, como en San Luis Potosí, se realiza en señal de luto la llamada "Procesión del Silencio", un recorrido nocturno por la ciudad, en completo silencio, y en el cual sólo se ilumina el camino con velas y antorchas.

El Sábado Santo, también llamado Sábado de Gloria, existen diversas tradiciones a lo largo del país. Durante el día, algunas poblaciones suelen organizar batallas campales en donde la única arma es el agua y el único objetivo es mojar al resto de los participantes. Por la tarde, o bien en la noche, algunas comunidades realizan una tradición conocida como "la quema de los Judas", en la que se prende fuego a unos muñecos elaborados artesanalmente, los cuales simbolizan el mal y el pecado. Los materiales que se usan en la creación de los muñecos varían de una ciudad a otra, pero el objetivo es siempre el mismo: representar la destrucción del mal para dar paso al bien, y la destrucción de lo antiguo para dar paso a lo nuevo.

En la noche del sábado se celebra la vigilia más importante del año para los creyentes. La ceremonia, llamada del "Fuego Nuevo", incluye una misa solemne en la que se celebra la resurrección de Cristo. En esta ceremonia, las personas se reúnen a las afueras de una iglesia junto con el que preside la celebración para encender el Cirio Pascual, una enorme vela que representa a Cristo. En seguida, el resto de la comunidad enciende sus velas a partir del Cirio y se inicia la procesión hacia el templo. Una vez que el sacerdote o ministro llega al altar, se encienden las luces de la iglesia que habían permanecido apagadas. A partir de ese momento se procede a realizar la lectura de diversos pasajes bíblicos y posteriormente la vigilia concluye con la Santa Comunión. En algunas poblaciones estas celebraciones tienen lugar en la madrugada del sábado al domingo, pero en todas se sigue un ritual similar.

El Domingo de Resurrección es propiamente la fiesta más grande de todo el año, en celebración de la Resurrección de Cristo. Ese día encontrará con seguridad todas las iglesias del país abarrotadas de fieles que acuden a celebrar este acontecimiento dentro de una impresionante fiesta popular. Después de las celebraciones, es común ver a la gente disfrutando los tacos, las botanas o los helados que se expenden a las afueras de los templos o en la plaza principal de las ciudades.

Si Usted desea vivir y experimentar esta conmovedora Semana, es muy recomendable que durante su presencia en las celebraciones sea muy respetuoso de las tradiciones locales. Con toda seguridad podrá integrarse a las procesiones y tomar fotografías, pero es muy importante que lo haga siempre con respeto y prudencia, tratando de vivir y de compartir los sentimientos, los pensamientos y la visión de los pobladores. Descubrirá las raíces más profundas y las fibras más delicadas de México, las prácticas comunes que unen, dan fuerza y sostienen a todo un país. ¡Conózcalas, vívalas y transmítalas!