
Generación Matusalén: La Mariposa Monarca de las migraciones
Por: Mireille Pasos Rodríguez
sábado, 02 de agosto de 2008
Colonias de más de 20 millones de Mariposas Monarca brindan un increíble espectáculo cada año -a finales de octubre- al llegar a los bosques de oyamel que se encuentran repartidos entre el Estado de México, sobre todo en Valle de Bravo, y también en el bello Michoacán.
Estos bellos insectos que pesan menos de un gramo, han existido en nuestro planeta por más de 250 millones de años realizando una importante labor como agente polinizador y como factor de equilibrio ecológico.La Mariposa Monarca convencional nace "campesina" en granjas que se encuentran en la frontera entre los Estados Unidos y Canadá. Su vida dura entre 4 y 5 semanas, durante las que pasa de huevo a larva, luego a pupa y finalmente se convierte en adulto reproductivo antes de morir. Durante este tiempo, las Monarcas se alimentan de plantas pertenecientes a la familia de las asclepias, mortíferas para otras especies, pero que a ellas les proveen un olor y sabor alcaloide que las protege de sus depredadores. Como retribución por dicha protección, la Monarca realiza una profunda tarea de polinización sobre vastas extensiones de asclepias.
Al comenzar a anunciarse el otoño, la temperatura baja drásticamente y las mariposas se ven obligadas a viajar 5 mil kilómetros hacia los santuarios que se encuentran en México para poder hibernar, alimentarse y aparearse. Con la única finalidad de convertir esta odisea en una realidad, nace una generación especial de Monarcas que vivirá 7 u 8 meses y que recorrerá distancias de aproximadamente 120 kilómetros diariamente. Esta es la generación Matusalén, la Monarca de las migraciones.
Las Monarcas migratorias se colocan en corrientes ascendentes de aire caliente, aprovechando el impulso planean durante largos periodos y únicamente aletean cuando pierden la corriente o cuando necesitan cambiar de dirección. Al llegar a los bosques de oyamel, se cuelgan de troncos y racimos, y esperan formar parte de la mitad de la colonia que sobrevivirá al invierno y a los depredadores.
En febrero la temperatura aumenta y comienzan los rituales de apareamiento. En la etapa final de la estancia de las mariposas, cada hembra coloca 400 huevecillos sobre las asclepias, para luego tomar el néctar de las mismas y comenzar a acumular energías para el viaje de regreso.A mediados de marzo, cuando es tiempo de volver, miles de mariposas baten las alas al mismo tiempo en espera de una corriente de aire que de inicio al vuelo. Una vez alcanzado el territorio estadounidense, la generación Matusalén muere y el resto del viaje se convierte en una carrera de relevos que las mariposas de corta vida lograrán hacer en varias generaciones.
Increíblemente, como suelen suceder muchas cosas en la naturaleza, el siguiente año en otoño cuando se inicie la peregrinación hacia los bosques de oyamel, ese viaje será realizado por una generación Matusalén que nunca antes ha estado en los santuarios, pero llegarán sin problema a ellos para hibernar, alimentarse y aparearse, como lo han hecho sus ancestros durante millones de años.