
¡Bienvenidos al Caribe Mexicano!
Por: Yolanda González
viernes, 11 de julio de 2008
Cuando el avión finalmente empieza su descenso para aterrizar en el aeropuerto internacional de Cancún, si uno tuvo la suerte de ocupar un asiento en la ventanilla del lado correcto, el tan esperado momento del encuentro con el Caribe toma la forma de una postal aérea perfecta y un maravilloso espectáculo de azules y blancos nos dibuja una sonrisa que no ha de abandonar nuestro rostro hasta que volvamos a abordar el avión, y con esa misma imagen nos despidamos del paraíso para ir de vuelta a casa.
Por fin estamos en el Caribe Mexicano. Estamos listos para bajar del avión, quisiéramos haber traído el traje de baño puesto bajo la ropa y despojarnos de todo, que después de pisar el último peldaño de la escalera del avión, nuestros pies descalzos aterrizaran suavemente sobre esa finísima alfombra de arena inmaculada que promete hacernos tan felices bajo el sol en los días que dure nuestra estancia.
Y aunque tengamos que pasar por algunos otros procesos para llegar a ese momento, definitivamente al pisar suelo caribeño, el tiempo toma una dimensión diferente y una atmósfera de ensueño empieza a fundirse con el calorcito y la humedad que le da la bienvenida a nuestra piel.
Una vez instalados en el que ha de ser nuestro refugio vacacional en cualquiera de los pequeños o imponentes hoteles de Cancún, la Rivera Maya, Isla Mujeres o Cozumel, estamos listos para lanzarnos a la aventura que este edén tiene reservada exclusivamente para nosotros. Y es ahí cuando la pregunta nos toma por asalto: ¿Por dónde empezar nuestro idilio con lo que el Caribe Mexicano tiene para ofrecer? ¿Por tierra? ¿Por mar? ¿Por aire? ¿En la exuberante selva? Y es justo en este momento cuando tenemos que mantener la calma, acercarnos a las personas indicadas (como el concierge del hotel o alguna agencia especializada en tours) para que nuestro itinerario sea un colorido mosaico de momentos memorables.
La recomendación es incluir un poco de todo, explorar y conocer los diversos escenarios que conforman el paraíso. Para comenzar, un relajante tour de snorkel en Isla Mujeres o un excitante día dedicado al buceo por la segunda barrera arrecifal más importante del mundo en Cozumel; siguiendo con la temática submarina, internarse en la enigmática belleza de los cenotes y cavernas de la Riviera Maya, caminar por las reservas de Sian Ka’an o Contoy para apreciar la inmensa variedad de especies endémicas de flora y fauna, agendar un día para nadar con delfines y explorar los vestigios arqueológicos de las impresionantes ciudades mayas de Quintana Roo y Yucatán. Para cerrar con broche de oro, ser testigo de un espectáculo sin igual: la imponente majestuosidad del tiburón ballena en su hábitat natural, en un recorrido guiado por pescadores en la mágica isla de Holbox.
En otras palabras, la clave está en dejarse envolver por el abrazo de la madre naturaleza y descubrir los secretos que palpitan entre la selva, que resplandecen como tesoros secretos bajo el sol y que conforman el universo de colores y formas insólitas bajo la infinita transparencia del océano. Aceptar esa irresistible invitación que nos dejará completamente satisfechos y felices para volver a casa con un mapa inmenso de imágenes y paisajes, que sólo al vivirlas pueden superar esa postal aérea que percibimos al llegar, como una promesa que se cumple en las posibilidades infinitas contenidas en tres mágicas palabras: ¡Bienvenidos al Caribe Mexicano!